Introducción

En cierta ocasión un directivo me decía -y cito textualmente- lo siguiente: «El problema de los libros de management es que quienes los leen son aquellos que lo que se dice en ellos ya lo saben». Mucho hay de cierto en esa afirmación. Pensadores, consultores, profesores de escuelas de negocio, son las personas que más tiempo dedican a estudiar e investigar sobre la ciencia del management. No obstante, no son ellos los principales destinatarios de lo que allí se dice, los directivos, que son quienes están en la primera línea de la batalla empresarial.

El directivo casi siempre va de cabeza. Reuniones, aviones, negociaciones, presentaciones, comidas... Cuando se acaba la jornada, el cansancio acumulado y las preocupaciones impiden concentrarse en otra cosa. En fines de semana y vacaciones, cuando el tiempo se estira algo más, son los compromisos familiares y sociales junto a la pereza los mayores enemigos a la hora de ponerse a leer y reflexionar.

Desde mi punto de vista hay dos clases de libros de gestión:

▪ Una primera estaría formada por aquellos títulos rigurosos que exigen leerlos y digerirlos con detenimiento -algo que no resulta sencillo para los ejecutivos- para así empaparse de lo que allí se dice.

▪ Una segunda clase abarcaría lo que se conoce como libros soft business -también conocidos como de puente aéreo-, publicaciones que por extensión y lenguaje se leen de manera ágil, aunque en la mayor parte de las ocasiones no profundizan demasiado en las cuestiones que abordan.

Creo que hay una posibilidad intermedia que es lo que me he atrevido a denominar como Fast Good Management , un tipo de publicación en el que sin renunciar a la profundidad y el rigor los mensajes se transmitan de manera breve y ágil.

¿Cómo surge este concepto?

El término fast good nace en el año 2005 de la mano de NH Hoteles y Ferrán Adriá, nuestro cocinero más internacional dueño del restaurante El Bulli, premiado durante cinco años por The Restaurant Magazine como el mejor restaurante del mundo.

Habitualmente se ha identificado erróneamente el término fast food (comida rápida) como si fuese junk food (comida basura). Por este motivo nace fast good (rápido y bueno), cuyo objetivo es reivindicar que algo fast (rápido) no implica necesariamente algo junk (basura), sino que se puede comer en poco tiempo y con productos de primera calidad.

La nota de prensa del lanzamiento de esta nueva iniciativa gastronómica decía así:
«Fast Good, creado por NH Hoteles y Ferrán Adriá, nace con la idea de ofrecer un servicio de comida rápida de calidad para satisfacer la doble demanda del cliente de hoy que dispone de escaso tiempo para sus comidas pero que no está dispuesto a renunciar a la salud y a la calidad. Se realiza de esta manera una oferta profesional, amparada por una fuerte marca, que se sitúa entre la restauración tradicional y el fast food introduciendo en la elaboración de platos tradicionales de comida rápida ingredientes utilizados en la alta cocina».
A partir de este planteamiento he querido crear el concepto de Fast Good Management, que responde a la unión de tres conceptos, dos del mundo de la gastronomía (fast good) y otro del mundo de la empresa (management):

Fast: Rápido. La tecnología, por un lado, y la fuerte competencia, por otro, hacen que todo cambie a gran velocidad y obliga a actuar con mayor agilidad. En ese contexto, los directivos demandan más que nunca mensajes breves, concretos y sencillos que vayan al grano de las cuestiones.

Good: Bueno. Es difícil que algo que no está justificado por unas bases conceptuales sólidas tenga visos de supervivencia. Por este motivo, la brevedad, la concreción y la sencillez no deberían estar nunca reñidas con la calidad, el rigor y la profundidad. Los directivos buscan recomendaciones que les aporten valor.

Management: Gestión. A menudo surge un cierto divorcio entre teoría y práctica, ya que los plan-teamientos de la ciencia están demasiado alejados de los problemas que acaecen en las trincheras del negocio. Por ello, los directivos reclaman directrices útiles y prácticas que pueden poner en acción de manera inmediata más allá de meras elucubraciones filosóficas.

Por este motivo, el libro responde a píldoras breves, profundas y prácticas para:

La gestión de empresas (management): donde se abordan aspectos relativos a la negociación, motivación, liderazgo, comunicación, trabajo en equipo, ética o creatividad, entre otros.

La gestión de uno mismo (self–management): los directivos, como cualquier persona, son humanos, y tienen inseguridades, miedos y dudas. No son ajenos a los problemas de conciliación, sufren la soledad, padecen estrés y buscan, como todos, ser más felices.

Todas las ideas aquí recogidas han sido contrastadas en primera persona por diferentes medios:

1. A través de la experiencia ejecutando proyectos. He tenido la oportunidad de crear varias empresas y colaborar en la puesta en marcha o consolidación de otras.

2. A través de la formación impartida tanto en empresas como en la Nebrija Business School como profesor de Desarrollo de Habilidades Directivas con alumnos de numerosos países –República Dominicana, Colombia, Italia, Francia, Rusia, Corea, México, Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador…–, me ha servido para debatir muchos conceptos y casos de estudios.

3. Como Socio y Director de Executive Excellence he tenido la oportunidad, junto a mi colega Federico Fernández de Santos –Director General de la firma–, de compartir y charlar mano a mano con muchas personalidades de referencia, tanto españolas como extranjeras, del mundo de la empresa, del deporte, de la política, de la moda, de la alta gastronomía, del arte, de la medicina o de la economía.

4. A través de mis sesiones de coaching gracias a las cuales uno puede acceder a la intimidad de las personas y conocer de primera mano lo que piensan y sienten quienes ocupan puestos de dirección.

5. Por medio de mi bitácora personal que es una especie de laboratorio –un lab– que permite lanzar mensajes, contrastarlos y comentarlos con los seguidores habituales. Aquel proyecto virtual nació el 7 de mayo de 2007. Han pasado cuatro años desde entonces y como toda criatura, ha ido evolucionando gracias a las aportaciones y opiniones de los cientos de blogueros que pasan por allí todos los días desde múltiples rincones de todo el planeta. Cuando se imprimen estas páginas, se registran más de un millar de posts publicados, más de cinco mil comentarios y una media de mil visitas diarias.

6. A través de mis diferentes publicaciones –tanto en forma de libros como de artículos para diferentes periódicos y revistas especializadas– me han sido de gran utilidad para reflexionar sobre muchas cuestiones acerca de la naturaleza y el comportamiento humano.

7. Por medio del estudio y el aprendizaje multidisciplinar. Intento leer al menos un libro a la semana además de otras muchas investigaciones, estudios y artículos de diferentes disciplinas –filosofía, historia, psicología, deporte, entre otras– que ayudan a tomar conciencia de otras realidades y a contemplar las cosas desde ángulos variados que se complementan y enriquecen mutuamente.

8. Observando, observando y observando. Decía Yogui Berra que «se puede aprender mucho tan sólo mirando». Así lo pienso yo. Cualquier ocasión es buena para comprobarlo. Se puede aprender de todo y todos, basta tener una actitud abierta para empaparse de lo nos rodea en cada momento.

9. Reflexionando. Las ideas, las opiniones, los juicios, hay que contrastarlos, digerirlos, someterlos a prueba, hasta que se va llegando poco a poco a la esencia de los asuntos. Es un proceso que pasa por diferentes etapas y qur lleva su tiempo.

En definitiva, Fast Good Management es una idea, un concepto y una filosofía plasmada en un libro que pretende responder a las necesidades actuales de la empresa, en particular, y de la sociedad, en general.

Un último apunte. El volumen de Fast Good Management que tiene entre las manos es sólo el primero de un total de seis previstos que irán apareciendo con periodicidad semestral, cada uno de los cuales contiene veinticinco reflexiones sobre diferentes aspectos de management y self–management.