Prólogo

VOLUMEN I

Por Fernando Rodríguez de Rivera. Director General del Grupo Bodegas PradoRey.

Ser directivo hoy en día supone uno de los retos más apasionantes para cualquier profesional del mundo de la empresa. Es posible, incluso, que éste nunca haya sido tan mayúsculo. Sí, sé que la historia tiende a repetirse y que a estas alturas del siglo XXI la humanidad ha superado con éxito decenas de crisis, recesiones y revoluciones, pero creo que jamás han sucedido tantas cosas tan importantes a la vez. Al menos no con tanta capacidad para rediseñar todas nuestras esferas de la vida.

Basta con salir a la calle para comprobar que nuestras ciudades se han convertido en aldeas globales merced a una globalización económica y cultural que ha venido de la mano del desarrollo de las tecnologías de la información. Internet ha abierto la puerta a un nuevo orden económico–social mundial en el que todos interactuamos y competimos con todos. La aparición de las redes sociales está dando paso a relaciones menos jerarquizadas, de tú a tú, independientemente del interlocutor. Las mujeres, por su parte, están comenzando a asumir roles de mayor importancia dentro de las compañías, a la vez que suman ya el 70% de los universitarios de la Unión Europea y casi el 60% de la OCDE, lo que está provocando cambios en organizaciones tradicionalmente estables como la familia e incluso en los estilos de vida.

En general, hemos abandonado el racionalismo y nos hemos vuelto más escépticos, tal vez porque la ciencia no nos ha aportado todas las respuestas que esperábamos, o tal vez porque la diversidad que empapa nuestro día a día nos ha hecho comprender que hay vida más allá de la única verdad que desde la Ilustración se nos ha tratado de vender.

Si observamos lo que acontece a nivel macroeconómico, las sorpresas no son menores. Brasil, Rusia, India y China, los llamados países BRIC, amenazan con quitarle la supremacía mundial a Estados Unidos. Hoy son las principales fábricas del mundo –sólo en Yiwu se estima que se expiden 30.000 containers diarios rumbo al resto del planeta–, pero las crecientes ansias de occidentalización y la acumulación de riqueza por parte de los ciudadanos de estos países está dando paso al desarrollo de una incipiente clase media que cambiará, muy probablemente, las reglas del juego. Si todo lo expuesto ya es de consecuencias imponentes, sumémosle una crisis económica y de valores sin precedentes en ochenta años. El cóctel no tiene desperdicio.

Es imposible desligar a la empresa de la sociedad y de las tendencias que en ésta acontecen. Ninguna compañía puede sobrevivir dándole la espalda a la misma porque necesita de ella para lograr sus fines. Es inevitable, por lo tanto, que los cambios, sobre todo cuando son tan profundos como los actuales y se suceden a velocidad de vértigo, obliguen a las compañías a un ejercicio permanente de supervivencia con evidentes paralelismos con la historia de la evolución: no sobreviven las más grandes, sino las que se adaptan mejor a las idas y venidas de las personas y entornos. General Motors, símbolo del sueño americano, cayó con todas las consecuencias, y tan sólo un rescate in extremis de la administración Obama evitó su desaparición. Los dinosaurios no tuvieron tanta suerte, como tampoco la tuvieron Lehman Brothers, WorldCom o Enron. Gestionar empresas en estos tiempos, por lo tanto, tiene más de arte que de ciencia.

Si dirigir una compañía consiste, fundamentalmente, en dirigir personas como apuntaba Lee Iacocca, y éstas han cambiado al ritmo vertiginoso que marca la sociedad, el management y las herramientas de gestión deben hacerlo también. Son las personas la que marcan las diferencias y aquellas organizaciones que no las pongan en el centro de la estrategia empresarial, que no comprendan que son las estructuras las que deben estar al servicio de los seres humanos que les dan contenido y no al contrario, están abocadas al fracaso en este mundo tan competitivo 2.0..

Desde el auge de las tecnologías de la información estamos sometidos a un estado de transparencia total. La consecuencia de la democratización de la información es doble. Por un lado, las empresas pasan a estar más expuestas, lo que las hace más vulnerables frente a todos los grupos de interés y complica la búsqueda de la tan necesaria legitimidad. Por el otro, se acabarán las excusas para aquellos que no aporten valor a la cadena. Las jerarquías ya no reducen la incertidumbre ni mejoran la eficiencia y han dado paso a una economía de redes, en las cuales la supervisión tiene poco que ver con el mando y mucho con el liderazgo, las relaciones de confrontación han dado paso a otras de cooperación mucho más constructivas y el conocimiento explícito se convierte en condición deseable no necesaria para el éxito empresarial, cediendo el protagonismo al conocimiento tácito y la inteligencia emocional. El éxito está más relacionado con la gestión del talento que con las ventajas tecnológicas, cada vez más imitables en los contextos actuales. Sí, dirigir personas también tiene más de arte que de ciencia.

Precisamente por ello Fast Good Management supone una bocanada de aire fresco en la literatura empresarial de nuestros días. Francisco Alcaide aborda con su habitual maestría y don pedagógico muchas de las principales cuestiones del día a día de cualquier compañía del siglo XXI. Todo ello desde prismas originales que te aportan perspectivas realmente interesantes: ¿Por qué es tan difícil dirigir personas? ¿Merece la pena ser ético en estos tiempos que corren? ¿Cómo influye el optimismo en los resultados empresariales? ¿Está escuchar está sobrevalorado? ¿Qué es lo que hace que un producto se ponga de moda? ¿Cuáles son los factores que influyen en el éxito? ¿Y en la felicidad?

Durante los veinticinco capítulos del libro, el lector podrá saborear management del bueno, con diferentes puntos de vista y matices que hacen reflexionar sobre muchos temas que inquietan a directivos y no directivos: liderazgo, motivación, coaching, éxito, felicidad, fracaso, adversidad o suerte, entre otros.

Fast Good Management va al grano de los temas con mensajes breves, concretos y sencillos sin menoscabo del rigor, la profundidad y calidad necesarios para abordar cualquier asunto importante. Además, la obra tiene un enfoque eminentemente práctico y no se queda en meras disquisiciones filosóficas, sino que aborda situaciones que ocurren en nuestro quehacer diario, tanto en la empresa como fuera de ella, gracias al conocimiento y experiencia de Francisco, junto a los testimonios de muchos profesionales de primer nivel que dan luz y clarifican conceptos e ideas.

Sin duda alguna, Fast Good Management es un libro que está llamado a convertirse en un clásico de los libros de gestión entre los directivos, de las escuelas de negocio y facultades de empresariales de todo el mundo, así como entre todos aquellos que quieran reflexionar sobre otros temas que trascienden el ámbito de las organizaciones, entre otras cosas, por la increíble capacidad del autor para extraer lecciones de todas las esferas de la vida: desde los grandes pensadores clásicos hasta los niños –esos grandes genios, como le gusta decir a Francisco–, pasando por los primeras espadas de la gestión; desde el cine y la música hasta los chistes, anécdotas y chascarrillos del día a día. El management está presente en todas las facetas de la vida y precisamente por ello se puede aprender de cada situación.

Si hay alguien capacitado para escribir un libro así es Francisco Alcaide, una mente brillante y uno de nuestros mejores pensadores del mundo del management. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y en Derecho, Máster en Banca y Finanzas y Doctor en Organización de Empresas, Francisco, además de haber creado varias empresas, es consultor y coach, así como autor de numerosos libros y artículos sobre management. También es profesor en la Nebrija Business School y su blog es parada obligatoria para todos los estudiosos y profesionales del mundo empresarial.

Relájese y disfrute. Está a punto de comenzar un apasionante viaje por los lugares más pintorescos del management. Además, tenemos la suerte de que Fast Good Management no se acaba en este volumen con los veinticinco temas que aborda Francisco. Hablar de management es hablar de la vida misma y otros muchos aspectos –son cientos los que se pueden abordan– se tratarán en otros volúmenes sucesivos que ya están en marcha.